Stephen Hawking: el enigma de las mujeres de su vida

Aseguraba no entender al género femenino. Tuvo dos separaciones tormentosas y en sus últimos años recompuso la relación con su primera esposa y sus hijos. Mirá la galería de fotos.

Para Stephen Hawking, los agujeros negros y las cuestiones de la relatividad no presentaban intrigas. Sin embargo, si de amor se trataba, la sensación era diferente.

Porque, como solía contestar en las entrevistas, las relaciones de pareja eran para él uno de los misterios más inmensos.

Al parecer, las historias con las mujeres de su vida dispararon esta reflexión. ¿Cómo fue cada una de ellas?

A los 21 años, muy poco tiempo después de recibir el diagnóstico de ELA (esclerosis lateral amiotrófica) y una esperanza de vida de dos años, conoció a Jane Wilde, estudiante universitaria como él.

Contra todos los pronósticos adversos, Wilde y Hawking se casaron y tuvieron tres hijos: Robert, Lucy y Tim.

Wilde le hizo frente al diagnóstico de su flamante marido y al deterioro físico que él iba experimentando. Dejó todo para cuidarlo. Tenía que prepararlo cada mañana, llevarlo a su despacho, dejarle las comidas listas y, sobre todo, comprender sus silencios interminables. “Pasaba días sin decir una palabra ni mostrar interés por lo que lo rodeaba. Me preocupaba y le preguntaba si le dolía algo o estaba molesto conmigo y los chicos”, contó Jane en una entrevista en 2015 para BBC, después de publicar sus memorias.

Además, a medida que iba ganando popularidad como científico y su enfermedad avanzaba, su vida familiar se volvió aún más caótica. “Todo el mundo lo adoraba. Para las enfermeras, era una Dios. Continuamente había periodistas en casa. Los niños y yo habíamos quedado arrinconados. Sin derecho a vivir nuestras vidas”, detalló en otra entrevista.

Para Wilde, no fue fácil sostener esa rutina. Había dejado sus estudios y proyectos personales en función de las necesidades de Hawking y el día a día era cada vez más difícil.

“En nuestro matrimonio no estábamos solos. Teníamos dos compañeros más: la enfermedad y la física. En un momento no pude más. No fue falta de amor, sino agotamiento. Mi marido actual entró en mi vida para ayudarme con todo lo que Stephen no podía hacer: con la casa, con los niños, con el propio Stephen. No existía equilibrio en nuestra relación, porque él sólo se concentraba en la física. Me trataba como a una sirvienta. No me tenía mucho respeto”, contó Wilde en 2015, en una nota.

En medio de profundas depresiones y con la salud de Hawking cada vez más frágil, conoció a Jonathan Jones, un músico y organista de la iglesia local. “Pensé en suicidarme. Mi salvación fue conocerlo a él”.

Jane le dio una habitación en el departamento familiar y armaron una dinámica de un matrimonio de tres. “A Jane le preocupaba que yo muriese en breve y quería que alguien mantuviera a ella y a los chicos. Me habría opuesto a que viniera a casa. Pero también sentí la necesidad de que alguien se ocupara de ellos”, explicó él en su autobiografía.

En 1990, el matrimonio de Jane y Stephen terminó por quebrarse por completo. El estaba cada vez más celoso por la relación entre Jane y Jonathan y, además, había comenzado una relación con una de sus enfermeras. En 1995, finalmente se separaron.

Su segundo matrimonio

La relación con la enfermera, Elaine Mason, siguió adelante. Aunque marcó uno de los capítulos oscuros de la vida de Hawking.

Hawking y Mason se casaron y su matrimonio duró once años, hasta que el maltrato, las humillaciones y los abusos por parte de ella resultaron imposibles de ocultar.

El principio del fin de esta relación se dio cuando Lucy, la hija del científico, denunció a la policía que su padre tenía heridas y golpes que él no quería explicar. El maltrato, además, lo llevó a intensificar su hermetismo. Enseguida, se señaló a Mason como la culpable.

Con su fuerza inigualable, Hawking logró superar esa ruptura y reponerse de los golpes, moretones y quemaduras.

Sin embargo, nunca reconoció el maltrato y hasta defendió a Mason en su biografía, diciendo que varias lo socorrió en crisis extremas de salud y que le salvó literalmente la vida. Ella, por su parte, alegó en el divorcio infidelidades por parte de él.

Los últimos años

El matrimonio con Mason había llevado a alejarlo de Wilde y sus hijos. Pero, después del divorcio, en 2007, pudieron armar un vínculo más amable y cercano, especialmente con sus hijos.

Aunque, para él, el misterio de las mujeres seguía en pie.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *