El “huracán Meghan” causa fascinación con su calidez y cercanía

Sus primeras apariciones públicas están causando fascinación entre los británicos entusiasmados con la idea de que un nuevo tipo de mujer entre en la Corte y con ella, nuevas maneras. Tal como hizo Diana de Gales en su momento -pionera en ir sin guantes para poder estrechar con calidez las manos que le esperaban-, Meghan Markle arrasa cada vez que aparece tomada de la mano de su prometido, el príncipe Harry, con quien se casará el próximo 19 de mayo. Por eso, ya hay quienes hablan del “huracán Meghan”.

Carismática y con el oficio de enfrentar multitudes por su trabajo de actriz (tras siete años, renunció al drama jurídico Suits para ser una royal tiempo completo), el contacto con las multitudes no la intimidan.

En medio de una suerte de gira de presentación oficial al pueblo, la semana pasada la pareja llegó a Edimburgo, donde a pesar del frío y de la nieve una multitud salió a la calle para desearles lo mejor. Los recibieron al grito de “te amamos, Harry”, y hasta se escuchó un osado “no es con él con quien querés casarte, soy yo”. Siguiendo con su apoyo a los británicos en materia de moda, la joven nacida en Los Ángeles llevó un abrigo de tartán Burberry y una cartera cruzada de la firma escocesa Strathberry que causó cierta polémica: algunos aseguraron que la bandolera está fuera de protocolo, pero otros, con mirada más benévola, dijeron que fue su forma de tener las manos libres para saludar a las masas.

Cruachan IV, la mascota del regimiento Real de Escocia, recibió una buena dosis de mismos ya que Harry y Meghan no pudieron resistirse al adorable pony de las Shetland. FOTO: Wenn

Romper (o no) las reglas

Días atrás, en su visita a Cardiff, Meghan se vio por primera vez en la encrucijada de seguir las reglas o guiarse por su instinto. Es que las actrices firman autógrafos, pero las princesas no. Ella lo sabe y por eso trató de compatibilizar su nueva función con los deseos de las pequeñas fans que la esperaban (con una hora de retraso y bajo un cielo que amenazaba con desplomarse) a las puertas del Castillo de Cardiff.

Desde su primera aparición en público junto al nieto de la reina de Inglaterra, dejó claro que lo suyo será “estilo siglo XXI”. Ese aire informal y cercano -tan Harry, por otro lado- son dos de los ingredientes con los que está construyendo un perfil carismático que transita entre la actriz que fue y la Windsor que será. En esa línea, la prometida del príncipe tomó una lapicera que le ofrecían y escribió una dedicatoria, aunque no llegó a estampar su firma, un gesto que los miembros de la familia real británica tendrían prohibido y que según Express tiene el fin de evitar una posible falsificación.

Lo que sí hizo Meghan fue posar para un selfie con otra fan que la esperaba en el lugar, y eso que a los miembros de la familia real británica tampoco se les permite tomarse fotos con el público en este tipo de actos.

El príncipe Harry y Meghan Markle, en su primera aparición oficial como pareja

Estilo registrado

Puede que sea una chica del sur de California, pero fue mucho antes de mudarse a Nottingham Cottage, en el Palacio de Kensington, que Meghan se volvió experta a la hora de vestirse para los climas helados. Cuando interpretaba a Rachel Zane en el drama legal Suits, vivió siete inviernos en Toronto, donde se filmaba la serie. Su tiempo en la ciudad contribuyó para profundizar su conocimiento sobre moda y volverse un referente fashion. Entre sus prendas fetiche, adora los trajes cortos (su favorita es Veronica Beard) que lucen bien sus piernas, los stilettos vertiginosos y las blusas de seda. También las leggings de cuero (veganas, por supuesto) o los skinny jeans y tiene una maestría en combinar prendas high y low cost en un mismo equipo.

“Tiene un estilo efortless e intrigante y jamás hace lo que se espera”, dice Hilary Alexander, editora de Hello! Fashion. “Puede ser refrescantemente poco convencional, teniendo en cuenta el tapado blanco Line que usó para las fotos de compromiso (su amiga y estilista, Jess Mulroney, la ayudó a elegirlo), tomadas un día húmedo y lluvioso de Londres. Pero hizo que funcionara”, agrega.

Su incorporación a los Windsor hace que la industria de la moda esté ansiosa por ver si la morocha inyecta algo diferente a la Casa Real. “Obviamente, Meghan tendrá más libertad que la duquesa de Cambridge. Ella puede complacer su espíritu aventurero cuando se viste”, señala Hilary. Y agrega: “Nos está presentando una serie de marcas de diseñadores que apenas habíamos escuchado antes, como Mackage, Line y Misha Nonoo, que es divertido”.

Misha es de una de las mejores amigas de Meghan y dicen que fue quien ofició de celestina. Su ex marido, Alexander Gilkes, es íntimo desde la infancia de Harry. Ella es, además, la responsable de la camisa blanca que usó durante los Juegos Invictus que se celebraron el año pasado en Toronto y fueron la presentación en sociedad de la pareja: se agotó en minutos. Aunque algunos vaticinan que Misha tendrá el honor de hacer el traje de novia de Meghan, otros apuestan por Erdem, Ralph & Russo o Roland Mouret.

En Gales, la novia del príncipe Harry se vistió con un abrigo de tartán, de Burberry, que cuesta 2.895 dólares. También llevó una cartera cruzada de Strathberry, una marca con base en Edimburgo. FOTO: Wenn

Belleza natural

Cierta vez, Meghan dijo que el estilo y make up de Gwyneth Paltrow eran la dirección en la que ella quería ir, lo que explica las similitudes entre ambas en el acercamiento holístico que tienen a la belleza. Además de comer sano (admite que los fines de semana se da permisos), practica yoga y se hace tiempo para respirar de manera consciente. “Ese estilo de vida se le nota en la mirada brillante y en su piel perfecta”, dice la maquilladora Ruby Hammer, que trabajó con Meghan en UK. “Se ocupa de sí misma y está siempre prolija. Sus cejas están impecables y su pelo bien acondicionado (usa religiosamente Kérastase Masque Oléo-Relax Smoothing Masque y está obsesionada con Wella Luminous Smoothening Oil)”, asegura.

En cuanto a su make up, Ruby señala que la filántropa de UN Women’s Advocate no es esclava de la moda: “Sabe lo que funciona para ella. Su look nunca dice ‘noche o día’. Es lindo pero jamás aburrido”. Asesorada por su madre, que es instructora de yoga, Meghan se hace limpiezas de cutis desde los 13 años. Es fan de los masajes faciales y en el Reino Unido ya visitó a dos de los máximos gurúes en la materia, Sarah Chapman y Nichola Joss. Mientras Sarah (tiene de clientas a Rosie Huntington-Whiteley y Victoria Beckham) le hace drenaje linfático facial para hacerle frente a la hinchazón; Nichola le enseñó a hacerse ella misma los masajes que recibe en gabinete.

¿Algunos productos imprescindibles? El cepillo de limpieza de Clarisonic y la línea de cuidado de la piel de Kate Somerville. Declaró que compra cantidades de toallitas Biore, que deja al costado de su cama para esas noches en que ya no quedan fuerzas para quitarse el make up. Usa delineador arriba y debajo del ojo y mucha máscara. En la boca, sólo el bálsamo Fresh Sugar Lip Treatment Advanced Therapy.

Secretos simples para alguien que en menos de ochenta días pasará a tener una vida extraordinaria.

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